Orquesta Sinfónica Nacional

Después de 67 años, la Sinfónica Nacional tiene su lugar en el mundo (Tiempo Argentino 2-9-15)

Florencia Halfon-Laksman 02 de Septiembre de 2015 | 12:00La prestigiosa orquesta logró un espacio propio en el Centro Cultural Kirchner. Para los músicos, es «un momento fundacional», tan importante como su creación. Hoy tocan en la Ballena Azul.

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«¡Shhhhhhhh!», se escucha que alguien reclama y, tras conseguir silencio, arranca el ensayo. Será la última vez que los 105 músicos de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) y los técnicos estén reunidos antes de dar su concierto de esta noche. Ambas citas son en la sala Ballena Azul, del Centro Cultural Kirchner (CCK), la primera sede propia que, desde mayo pasado y después de 67 años, este grupo de músicos tiene para trabajar. «Ninguno de nosotros había soñado algo así», coinciden, en referencia a las características de este nuevo centro cultural, que, según los miembros de la sinfónica, «está a la altura de los mejores auditorios del mundo».
La orquesta se fundó en 1948 con el fin de promocionar a directores, compositores y músicos locales, todos designados por concurso. A partir de ese objetivo, se presentó en más de 50 ciudades argentinas y en países como España, los Estados Unidos, Chile y hasta Japón. Desde 1994, es dirigida por Pedro Ignacio Calderón y su programador artístico es Ciro Ciliberto, quien en diálogo con Tiempo agrega que «su conformación es muy variada», porque hay gente de todas partes: de provincias como Córdoba, Tucumán, Salta, Neuquén, San Juan, Santiago del Estero, Corrientes, Mendoza y Santa Fe; y países como Rusia, Alemania, Albania, Armenia, Suiza, México y Perú.
«Yo ya había perdido las esperanzas de tener una sala propia. Era como vivir 50 años sin casa. Nos habíamos acostumbrado a sentir que eso era algo que merecían en otro países pero acá no», cuenta María Eugenia Castro, encargada de ejecutar uno de los violoncelos de la orquesta y dueña de una de las sensibilidades más grandes del equipo, que la hace lagrimear ante cada ovación en la nueva Ballena.
Castro no quiere revelar su edad pero reconoce que lleva 20 años en la sinfónica y explica por qué dejó por entonces el Teatro Colón –que además de ser un espacio interesante cuenta con mejores sueldos que los de los músicos nacionales, según ellos describen– para dedicarse de lleno a este proyecto: «El músico de la OSN toca en Europa pero también viaja por el país; hace conciertos en el Conurbano. Difundir lo que hacemos es parte de nuestra tarea y marca nuestra manera de tocar.»

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El marplatense Roberto Calomarde apoya los dichos de su colega: «En eso suele haber una deuda muy grande, sobre todo en la Ciudad de Buenos Aires. Nosotros tenemos una labor didáctica y el deber de acercarnos a los jóvenes, a las escuelas, para que ahí se escuche algo a lo que los chicos no están acostumbrados.» Con su violín en la mano, Calomarde es otro miembro de la orquesta que busca destacar el buen momento que atraviesan gracias a la novedad de tocar en La Ballena. «Muchos compañeros emigraron en estos años porque les surgían mejores propuestas en el exterior pero ahora hay algunos que están queriendo volver», sostuvo. Con 53 años de vida, de los cuales los últimos 23 formó parte de la sinfónica, este violinista responde algunas de las críticas que escuchó desde la inauguración del CCK. «Si un país sólo pensara en las urgencias, tendríamos toda una población sana pero analfabeta. Mejor es construir de manera integral, hay que pensar en todo», sugiere.
¿Y dónde tocaba la orquesta si no tenía un espacio propio ni acondicionado para tal fin? En el piso 11 del Teatro Nacional Cervantes. Según los músicos, se trataba de dos ambientes «llenos de limitaciones», con ventanas por las que se filtraba el ruido de la calle, sin camarines y con pocos baños.
Esos ensayos solían hacerse para tocar en escenarios alquilados por el Estado, como el Auditorio Belgrano, donde sonaban gustosos, a pesar de su reducida capacidad y de no contar, por ejemplo, con sillas para dejar los abrigos, que siempre terminaban apilados en algún rincón.
Cuando el ex presidente Néstor Kirchner informó que se iba a construir este centro cultural en el viejo edificio del Correo Central, los miembros de la orquesta se ilusionaron. Pero la celebración definitiva llegó con la confirmación de que allí funcionaría la sinfónica y que se necesitaba la colaboración de los propios músicos para que el lugar resultara óptimo.
«Hubo un trabajo conjunto entre los arquitectos, los ingenieros acústicos y nuestros técnicos. Incluso los ingenieros presenciaron algunos ensayos, para saber bien cuánto espacio ocupábamos al tocar», se entusiasma Calomarde. Por eso, estos músicos concuerdan con que «hay dos momentos fundacionales de la sinfónica: cuando se creó y ahora, con la inauguración de este lugar.» Ciliberto refuerza: «A partir de este momento, empieza una nueva orquesta, es una refundación. Porque hay un nuevo ámbito, mucho mejor, y eso trae nueva energía.»
Luis Roggero lleva 35 años tocando el violín en la OSN. Y en los 59 que lleva de vida, pasó por distintas gestiones de gobierno, algunas de las cuales prometían un auditorio propio, pero nunca se concretaba nada parecido. Hasta recuerda que a veces era difícil poner fechas para tocar en la sala de Belgrano porque el Estado se atrasaba con el pago de los alquileres.

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Por eso, hoy los músicos se animan a adjudicarse una parte de este triunfo, al entender que hubo insistencia gremial para lograr este desenlace y, sobre todo, mucha paciencia.
Como sus compañeros, Roggero considera que esta orquesta es algo más que un conjunto de músicos: «La sinfónica siempre tuvo una personalidad propia. No sólo tiene un repertorio interesante, sino que además, en el aspecto que no tiene que ver con lo musical, siempre estuvo atenta a la defensa de sus derechos.» «

Hoy, show

La Orquesta Sinfónica Nacional toca hoy a las 21, con la dirección de Gabriel Chmura y la participación del pianista Nelson Goerner. El repertorio está integrado por el Concierto para piano y orquesta Nº 2 de Sergei Rachmaninov, y la Sinfonía Nº 5 de Sergei Prokofiev.

Oportunidades para jóvenes

Todos los miembros de la Orquesta Sinfónica Nacional entraron a su puesto a través de un concurso. Según explica su programador artístico, Ciro Ciliberto, «ante cualquier vacante, se hacen concursos de selección, y también hay audiciones para suplencias». Pero además anticipa que el año que viene habrá otra forma de acceder: «Para alentar el desarrollo de cada uno de estos nuevos artistas, en 2016 se va a hacer una selección de jóvenes para tocar con la orquesta como solistas. Cada año va a tener su propia variante de instrumentos. El año que viene va a ser dedicado a las cuerdas.»
Además, hay un convenio con la carrera de Música de la Universidad Nacional de las Artes, para que los alumnos puedan hacer prácticas orquestales que sirvan como puntaje para aprobar materias que cursan.
A eso se suman las propuestas para chicos en edad escolar. Se trata de los
«Conciertos didácticos», orientados a determinadas edades, para alumnos de primario y secundario –según el ciclo-, la idea es que los chicos puedan escuchar la música que hace la orquesta y, para eso, invitan a las escuelas a anotarse para ir a verlos a su sede. Hasta hace unos meses, se hacía en el Auditorio Belgrano y ahora se hace en la Ballena Azul del Centro Cultural Kirchner.

CONTACTO al CCK

Para informes, reserva de entradas o consultas de programación, el Centro Cultural Kirchner (Sarmiento 151, CABA) está abierto de jueves a domingo, de 14 a 20. La atención telefónica es en el 0800-333-9300.

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